Cuando el amor está más allá
del horizonte de la carne
no hay primavera que resista su geografía.
Entonces la espalda pesa como un campo de amapolas
y la mirada es un pétalo desprendido al amanecer.
Cuando ese paraíso está más allá
del limbo perfumado de un beso
no hay primavera que resista el aroma del limón.
Entonces las manos palpan las perfecciones
de tu sexo antes de gozar la gloria eterna de la entrega.
Cuandoeste cielo está más allá
de las vendimias derramadas en tu cuerpo
no hay primavera que resista el vino de tu sangre.
Entonces mis cuencos saturados de alhelíes
buscan tu agua seminal para ser primavera.
Marilen Zweifel
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