La noche zurció sus harapos queriendo ser equinoccio de primavera.
No sé en que instante del tiempo
le nacieron trenzas a la floresta
le mordieron la boca a las fresas
le bordaron su vestido rosa a los cerezos.
Cabalgó en su corcel el viento
con su morral de polen
con sus aromas a hembra núbil
con su explosión seminal.
Enrojeció el aire con resinas y cayenas
quebró cáscaras en los huevos fecundados
pintó cortesanas en la procacidad de las flores
martilló estrellas sobre el yunque.
La noche zurció sus harapos queriendo ser equinoccio de primavera.
No sé en que instante del tiempo
me sentí ciruela desbordada de jugos
pulpa ofrecida por ser devorada hasta el carozo
para sembrar la tierra nuevamente.
Marilen Zweifel ( Sahumerio de vainilla )
|