Perforan la noche del alma
en número par...Pasos.
Un oído escucha como se acerca
la lejanía tan temida
un ojo mira unas huellas
que quiere sepultar
con picos, con palas,
pero sin pavura se evaporan.
Una mano destruye una puerta
orden cerebral, derroche emocional.
Unas piernas corren, la noche se astilla.
Las pisadas se afirman más.
Por la tangente de la vida
las huellas desaparecen, no habrá regreso.
Bosteza el alma en brazos del abismo
llueven espinas se agiganta el cataclismo.
Odio, insulto a la noche decadente
que albergó sus pasos que no se voltearon
que no fueron estatuas de sal.
Marilen Zweifel* Sahumerio de vainilla*
|