Aquí estoy de bruces
los chacales acechan.
Condenada sin juicio previo,
desgarrada las caderas, partidas las extremidades.
No sometan mi norte
con corona de espinas
ni martiricen mi sur
con clavos y estigmas.
No hundan la lanza
ni a un costado ni al otro,
manaré sangre lava
agua acíbar, hiel.
No me azoten
la savia duele,
el verdor perece,
la rosa arde.
Acudan a tiempo las Verónicas!
Enjuguen mi cuerpo
con el paño salvador
antes que toquen las tres.
Acudan los Cireneos!
Levanten mis maderos
rediman a la humanidad
antes que toquen las tres.
Aquí estoy de bruces
madre desolada,
tanteos en la oscuridad.
Concedo los perdones antes que toquen las tres.
Después:
ni llanto
ni cenizas
ni sudario.
Hubo una vez un planeta de color azul, verde, marrón donde los demás colores de la paleta del pintor ponían su magia. Había un sol, una luna y muchas estrellas...También había hombres.
Marilen Zweifel*
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