Acuciada por los rodeos
de la esfera madre
se fuga entre los cerros
la ebriedad del sol.
Evento carmín, lila, gris...
Las pupilas verdemiel
urgen las luces
del místico cerro.
Repito mis mantras
celebrando la invisibilidad
del aire contenido
en las arcas elásticas
de este cuerpo que vibra.
Repito mis mantras.
No ví las luminarias
más ví miles de estrellas
como jamás he visto
miles de teas y cuarzos remotos.
Y en el mutismo de la noche
en íntimo coloquio,
finalmente divisé las luces...
Las candelas de mi yo interior.
Marilen Zweifel*
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