Navidad de mirada lánguida,
caderas magras,
estómago vacío.
Navidad de las calles, de los caseríos.
Por todo ornamento
el cielo encendido
de constelaciones remotas.
Ausencia de pinos coloridos.
Por toda mesa
un tablón de madera
ofrenda del árbol
que sucumbió en primavera.
Por todo alimento
pan caliente y mate dulce.
Por las calles de tierra
no llegaron el maná y los peces a tiempo.
En los patios, entre las chapas
ronda la ilusión de los niños.
Una guitarra le pone notas
a la noche del recién nacido.
Puede ser que traiga el pan
bajo su menudo brazo,
alivio y paz para los oprimidos.
Puede ser que nieve en esta Nochebuena
para pintarle una sonrisa al olvido.
Marilen Zweifel* |