Escribo porque mi sangre
escarlata
tiene plaquetas y plasma
de letras.
Porque mi genoma
es una extensa llanura
su génesis es la letra A
y su apocalípsis la Z.
Porque la herencia impone
y padezco la enfermedad
de los grafemas y los fonemas
ebrios de tinta rimas anémicas.
Escribo porque la liquidez
del plasma que me navega,
las hipérboles, imágenes y metáforas
naufragan en versos, glucosa y sal.
Ni la niña, ni la núbil, ni la mujer de hoy
ni el láser, ni las flores de Bach
ni aún el analista lacaniano
pueden detener la enfermedad.
Las letras no se pueden desterrar
más déjenme entonces en paz
con mi sangre saturar el papel
las paredes, las telas, la piel.
Ah... No quiero transfusión.
MARILEN ZWEIFEL*
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